El INEGI presentó el 22 de septiembre de 2026 los resultados de la Encuesta Intercensal 2025, el retrato más reciente de cómo se desplazan los 130.9 millones de personas que viven en México para llegar a la escuela y al trabajo, y los números confirman una ciudad —y un país— que camina mucho, usa poco transporte público eficiente y tarda lo que tarda porque así están hechas sus calles.
Caminar sigue ganando
Según el comunicado de prensa del propio instituto, en cuanto a la movilidad cotidiana por motivos escolares, 81.8% de la población llegaba a la escuela en 30 minutos o menos, y el principal modo o medio de traslado fue caminando (48.5%); siguieron el automóvil o camioneta (22.2%) y el transporte público colectivo (22.1%).
Es decir: casi la mitad de los niños, niñas y jóvenes de este país llegan a la escuela a pie, no porque sea la opción ideal de movilidad activa bien diseñada, sino porque muchas veces es la única disponible. El dato no distingue si esos 30 minutos se caminan sobre una banqueta decente o sobre terracería y charcos, que es justo lo que las estadísticas nacionales no capturan y las crónicas de cualquier colonia sí.
Lo que hay que saber
- 130.9 millones
Es la población que residía en México en 2025 según la Encuesta Intercensal del INEGI.
- 81.8%
De la población llega a la escuela en 30 minutos o menos.
- 48.5%
Se traslada caminando, el modo más usado para ir a estudiar.

El trabajo, otra historia
Cuando el motivo del viaje es el trabajo, el panorama cambia: en el caso de movilidad laboral, 51.5% tardaba 30 minutos o menos en llegar a su lugar de trabajo, lo que deja a casi la mitad de la población ocupada del país con trayectos más largos, en una economía donde 55 de cada 100 personas de 12 años y más participaban en la actividad económica.
El dato importa porque no es solo una curiosidad estadística: cada minuto de traslado es tiempo que no se duerme, no se cuida a alguien o no se descansa. Y cuando la mitad de la fuerza laboral supera media hora de trayecto, la pregunta que debería hacerse cualquier gobierno municipal no es cuántos kilómetros de asfalto se tendieron este año, sino si esas calles realmente acercan a la gente a su chamba.
El Mundial no movió la aguja como se esperaba
Mientras el INEGI retrataba los hábitos cotidianos, la coyuntura del Mundial 2026 puso a prueba el transporte urbano en tiempo real. De acuerdo con el análisis de México, ¿cómo vamos? sobre la Estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP), en junio de 2026 el transporte urbano de la Zona Metropolitana del Valle de México registró 177.3 millones de pasajeros, 1.9% más que en junio de 2025, de los cuales 101.6 millones viajaron en Metro y 33.0 millones en Metrobús.
Pero el aumento de visitantes no se tradujo en un salto generalizado de usuarios: junio fue el primer mes del Mundial 2026, por lo que estas cifras ofrecen una primera fotografía de la movilidad durante el torneo, y a pesar de la llegada de visitantes y de los partidos celebrados en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, no se observó un aumento mensual generalizado en el número de pasajeros de las tres ciudades sede. Traducción para quien hace fila en el andén todos los días: los trenes que ya venían saturados, siguen igual de saturados, Mundial o no.
El cuello de botella: los trenes, no la demanda
El propio análisis identifica el punto que debería preocupar a cualquier usuario del Metro capitalino: en CDMX preocupa el estancamiento en el número de trenes en servicio. No es falta de gente queriendo usar el sistema —la demanda ahí está, y creció—, es falta de unidades circulando. Es el equivalente a tener una banqueta ancha pero con un poste de luz exactamente en medio: el problema no es el diseño general, es el detalle que nadie resuelve y que todos los días te hace llegar tarde.
A pesar de la llegada de visitantes y de los partidos celebrados en la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, no se observó un aumento mensual generalizado en el número de pasajeros de las tres ciudades sede.
México, ¿cómo vamos?, análisis sobre la ETUP del INEGI

Autos contra camiones: la brecha que crece
Otro dato de fondo ayuda a entender por qué caminar y el transporte público compiten de forma tan desigual con el coche particular: a nivel nacional, la cantidad de autos incrementó un 31.23% de 2019 a 2026; en contraste, los camiones de pasajeros aumentaron solo un 16.5%, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
Esa brecha no es casualidad ni gusto personal masivo por el coche: es la consecuencia directa de que la oferta de transporte público no crece al mismo ritmo que la ciudad, y entonces cada quien resuelve como puede —comprando un auto usado, subiéndose a una app, o de plano caminando los 30 minutos que marca el INEGI— mientras las banquetas siguen ahí, rotas, esperando a que alguien las note.














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