La llegada de la Copa del Mundo a la Ciudad de México puso a prueba un sistema de movilidad que, según especialistas, arrastraba desde hace décadas los mismos problemas de congestión y falta de planeación integral. El Gobierno capitalino desplegó un esquema especial —con Tren Ligero, Metrobús, Park and Ride y rutas semipeatonales— para llevar a los aficionados hasta el Estadio Banorte, en Santa Úrsula Coapa, pero el operativo también dejó ver los límites estructurales del transporte público ante un evento de escala masiva.
Un desafío anticipado desde la planeación
Meses antes del arranque del torneo, especialistas en movilidad urbana ya advertían que el verdadero obstáculo no serían los recintos deportivos, sino el trayecto hacia ellos. Según Silvia Mejía, asociada y líder de mercado de Planeación Urbana en la consultora Steer, el principal desafío no está en los estadios, sino en cómo llegar a ellos1, y remarcó que debe existir un plan de movilidad que considere los flujos masivos de viajes concentrados en horarios específicos.
Mejía señaló además que las tres sedes mexicanas del Mundial —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— son megalópolis con alta congestión cotidiana, lo que obligaba a diseñar estrategias de mitigación de riesgo ante embotellamientos y fenómenos como inundaciones por lluvia1.
Debe existir un plan de movilidad que considere los flujos masivos de viajes que se concentrarán en horarios específicos, porque eso hará crítico el transporte en ciertas horas
Silvia Mejía, consultora Steer
El operativo para el partido inaugural
Para el partido inaugural del 11 de junio, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, presentó un esquema especial de movilidad que buscó reducir la llegada de automóviles al Estadio Banorte mediante estacionamientos remotos, rutas de transporte eléctrico y recorridos peatonales hacia la sede mundialista2. El plan, coordinado con la Secretaría de Movilidad (Semovi), integró Metro, Tren Ligero, autobuses especiales, estacionamientos remotos, ciclovías y corredores peatonales hacia el inmueble ubicado en Santa Úrsula Coapa3.
El sistema de transporte Ride contó con siete puntos de partida distribuidos en distintas zonas de la capital —entre ellos Bellas Artes, el Cetram Chapultepec, el Ángel de la Independencia y el Estadio Olímpico Universitario—, con unidades que comenzaron operaciones desde las 07:00 horas y salidas programadas cada 15 minutos durante la jornada4.
El Tren Ligero fue designado como el eje principal para el acceso al recinto. Una de las medidas más relevantes fue la modificación temporal de su servicio: el sistema suspendió su operación habitual tres horas antes de cada partido para funcionar a máxima capacidad y transportar hasta 60 mil aficionados rumbo al estadio5.
Lo que hay que saber del operativo
- Sede
Estadio Banorte, en Santa Úrsula Coapa, identificado por la FIFA como Estadio Ciudad de México.
- Partidos
El recinto albergó cinco encuentros del Mundial 2026, incluido el inaugural entre México y Sudáfrica.
- Transporte clave
El Tren Ligero operó a máxima capacidad para trasladar hasta 60 mil aficionados por partido.
- Caminata obligatoria
Los asistentes debían recorrer entre 10 y 25 minutos por rutas semipeatonales de 1.5 kilómetros en promedio hasta los accesos.

Caminar, la última milla obligatoria
Durante los cinco partidos disputados en la capital, el Estadio Banorte estuvo rodeado por un cerco que impidió el paso de automóviles al recinto, por lo que los aficionados debieron caminar entre 10 y 25 minutos por alguna de las siete rutas semipeatonales de 1.5 kilómetros en promedio6. La medida buscaba evitar que las calles de Santa Úrsula y Los Culhuacanes colapsaran con el flujo vehicular de miles de asistentes.
Quienes optaron por el esquema Park and Ride pudieron dejar su auto en estacionamientos remotos como Plaza Carso, Auditorio Nacional, Plaza Santa Fe o Six Flags México, y desde ahí tomar un autobús hacia alguno de los siete puntos de acceso peatonal al estadio6.
- Plaza Carso
- Auditorio Nacional
- Plaza Santa Fe
- Six Flags México
- Parque Ecológico de Xochimilco
Metrobús y Metro, piezas del rompecabezas
La Secretaría de Movilidad, a través del Metrobús, puso en marcha un servicio exclusivo para el acceso al estadio, cuya primera prueba operativa se realizó el miércoles 13 de mayo en la zona sur de la ciudad7. La ruta especial conectó las estaciones Perisur, de la Línea 1, y Cañaverales, de la Línea 5, uniendo así dos corredores troncales del sistema8.
Para quienes se desplazaban en Metro, no existe ninguna estación que deje directamente en el Estadio Banorte; la alternativa más usada fue llegar a la estación Tasqueña, en la Línea 2, hacer transbordo al Tren Ligero y descender en la estación Estadio Azteca o, en caso de acceso limitado, en El Vergel, para después caminar entre 10 y 15 minutos adicionales9.

Una ciudad que ya colapsaba antes del balón
Más allá del operativo puntual en Santa Úrsula, la discusión pública se desplazó hacia problemas estructurales que el Mundial no resolvió. El traslado diario promedio en la capital suele superar los 40 minutos y, en algunos casos, alcanza hasta dos horas, lo que genera estrés y reduce la calidad de vida de los habitantes10. Especialistas advirtieron que, desde 1986 hasta la fecha, la ciudad ha enfrentado los mismos retos de movilidad y contaminación, con el riesgo de que las soluciones impulsadas por el torneo atiendan solo la experiencia de los visitantes y no las necesidades cotidianas de los residentes.
A escala nacional, la Fundación Aleatica advirtió que el país enfrentaría una presión inédita en materia de movilidad, con millones de traslados diarios hacia estadios y zonas de concentración, lo que incrementa los riesgos viales, particularmente por los entornos de celebración y el consumo de alcohol11. La organización documentó que en México mueren cada año más de 16 mil personas en hechos de tránsito —equivalente a 45 al día— y cerca de 44 mil resultan con lesiones graves.
Logística urbana y plataformas de transporte, bajo presión
El impacto no se limitó al traslado de aficionados. El crecimiento del comercio electrónico combinado con la llegada de millones de visitantes incrementó la presión sobre las operaciones de distribución, última milla y abastecimiento en las principales ciudades del país, exigiendo mayor capacidad operativa a empresas de transporte y centros de distribución12.
En los aeropuertos, las plataformas de movilidad por aplicación enfrentaron tensiones particulares. Un estudio de The CIU y Uber sobre movilidad ante el Mundial mostró que en terminales aéreas el 47.9% de los viajeros reconoció usar plataformas de este tipo, pese a las dificultades legales y logísticas para abordar en esos sitios13. La compañía señaló que le preocupaba que continuaran los operativos contra conductores en los aeropuertos de la Ciudad de México, el AIFA, Cancún, Guadalajara y Monterrey durante el evento.
Nos preocupa mucho que continúen estos operativos
Vocero de Uber, sobre los operativos contra conductores en aeropuertos













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