La ciudad de Aguascalientes, considerada durante décadas un referente nacional de planeación urbana, perdió esa capacidad por la falta de aplicación efectiva de sus instrumentos de desarrollo y por una estrategia de movilidad que continúa privilegiando el automóvil sobre otros medios de transporte, advirtió Rodrigo Franco Muñoz, profesor investigador del Centro de Ciencias del Diseño y la Construcción de la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA).
De referente nacional a planes sin aplicación
Franco Muñoz recordó que la capital hidrocálida fue reconocida durante décadas como un referente nacional en materia de planeación, particularmente por proyectos impulsados desde mediados del siglo pasado que permitieron ordenar el crecimiento de la ciudad mediante vialidades estratégicas y esquemas de desarrollo previamente definidos1.
Sin embargo, el especialista señaló que con el paso de los años esa capacidad se ha ido debilitando: aunque continúan elaborándose planes de desarrollo urbano, muchos no llegan a implementarse de manera efectiva y, en algunos casos, tampoco reflejan con precisión los problemas que actualmente enfrenta la ciudad1.

Corredores saturados donde antes fluía el tránsito
El investigador explicó que uno de los principales desafíos está relacionado con el acelerado crecimiento urbano y la demanda creciente de infraestructura vial1. Destacó que zonas que anteriormente mantenían una circulación fluida hoy registran importantes congestionamientos, especialmente en corredores como Colosio, Universidad y Canteras, así como en sectores del norte de la ciudad.
El transporte público, rebasado
El diagnóstico de Franco Muñoz coincide con otros señalamientos recientes sobre el estado del transporte público en la capital. Un análisis publicado por LJA.MX detalla que la flota actual, tras la incorporación de 100 autobuses operados por la nueva Agencia de Movilidad del Estado, llega a 515 unidades —una cifra que sigue siendo menor a los 700 camiones que circulaban en 2018, pese a que la ciudad ha crecido en población y mancha urbana2. Además, esas unidades nuevas se destinan principalmente a la ruta 50 y refuerzan apenas otras tres rutas, de un total de 53 rutas que existen en el estado.
Otro estudio difundido por el mismo medio señaló previamente que el 51% de los usuarios de vehículo particular invierte entre 16 minutos y una hora en sus traslados, mientras que el 75% de los usuarios de transporte público tarda hasta una hora en llegar a su destino, lo que explica por qué el camión no resulta una opción competitiva frente al auto3.
Lo que hay que saber
- Diagnóstico
Un investigador de la UAA señala que los planes urbanos de Aguascalientes ya no se aplican con eficacia frente al crecimiento de la ciudad.
- Corredores saturados
Colosio, Universidad y Canteras, además de sectores del norte, pasaron de fluir sin problema a registrar congestionamientos importantes.
- Flota de camiones
La ciudad opera 515 autobuses, por debajo de los 700 que circulaban en 2018, pese al crecimiento poblacional.
- Tiempos de traslado
El 75% de los usuarios de transporte público tarda hasta una hora en llegar a su destino.

Un crecimiento horizontal que exige otro enfoque
El diagnóstico de Franco Muñoz se suma a otras voces del ámbito académico local. Una investigación reciente de un estudiante de la Licenciatura en Urbanismo de la UAA sobre la zona poniente de la ciudad encontró que el esquema de cotos residenciales genera segregación y dependencia del vehículo para cubrir necesidades básicas, además de un déficit notable en infraestructura médica y de comercio local, con apenas dos centros de salud alejados de las concentraciones habitacionales4.
Ese mismo análisis sostiene que, aunque Aguascalientes se ha mantenido como un referente regional de planeación gracias a instrumentos como el Programa de Visión 2040, la tendencia hacia un crecimiento horizontal continuo demanda adaptar soluciones que den prioridad al peatón y promuevan la movilidad activa, dejando el automóvil para trayectos largos o situaciones de urgencia4.
Los cotos ofrecen un entorno percibido como seguro, pero el confinamiento vertical y los muros perimetrales generan segregación.
Israel Salas Villanueva, estudiante de Urbanismo de la UAA













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