El modelo de operación y financiamiento del transporte público en México está agotado y el sistema se encuentra al borde del colapso, coincidieron autoridades, empresarios y especialistas durante la inauguración del 17º Congreso Internacional de Transporte (CIT), realizada en el Centro Cultural Jaime Torres Bodet del Instituto Politécnico Nacional. El diagnóstico compartido apunta a una combinación de flotas envejecidas, tarifas politizadas y una inversión pública concentrada en el automóvil particular, pese a que la mayoría de la población depende del transporte colectivo para llegar al trabajo, la escuela o los servicios de salud.
Un modelo que ya no alcanza
Jesús Padilla Zenteno, presidente fundador de la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad (AMTM), abrió el congreso con un diagnóstico directo: "El actual modelo de operación y financiamiento del transporte público 'está agotado'", por lo que, dijo, las ciudades requieren nuevas políticas públicas para garantizar movilidad eficiente y sostenible.1
Padilla Zenteno explicó que los costos de operación, mantenimiento, modernización y transición energética han colocado al sistema bajo una presión financiera creciente, y llamó a que los gobiernos asuman un papel activo en su sostenimiento.2 Según el dirigente, la Ciudad de México requiere alrededor de 10 mil millones de pesos anuales para renovar y operar su transporte público, mientras que a nivel nacional la cifra necesaria rondaría los 100 mil millones de pesos al año para atender el rezago del sector.
Hoy enfrentamos el rezago porque cada vez vemos más autos, más motos y menos transporte público, por lo que el fortalecimiento del transporte debe asumirse como una política social y no únicamente como un tema operativo o financiero.
Jesús Padilla Zenteno, presidente fundador de la AMTM

"A punto de colapsar"
Diego Monraz Villaseñor, presidente de la Asociación Mexicana de Autoridades de Movilidad (AMAM), fue más allá al advertir que el sistema está "a punto de colapsar" y llamó a construir una política nacional que fortalezca presupuestos, profesionalice al sector y despolitice las tarifas.1 Monraz sostuvo que sin sistemas de transporte eficientes será imposible sostener el crecimiento económico y urbano de las principales zonas metropolitanas del país.
Por parte del gobierno capitalino, César Cravioto Romero, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, aseguró que la administración local continuará fortaleciendo el Metro, Metrobús, Cablebús y Trolebús, además de mantener subsidios como parte de la política social de movilidad.1 Sin embargo, funcionarios presentes cuestionaron la distribución actual del presupuesto de movilidad: casi la mitad de los recursos públicos favorece al automóvil particular, utilizado apenas por una cuarta parte de la población, mientras el transporte público —que moviliza a muchos más usuarios— recibe una proporción mínima de inversión.3
Lo que hay que saber
- Inversión requerida
Se necesitarían cerca de 100 mil millones de pesos al año a nivel nacional para atender el rezago del sector, y 10 mil millones solo en la Ciudad de México.[^2]
- Viajes diarios
Cerca de 84 millones de personas habitan en ciudades mexicanas y se realizan alrededor de 49 millones de viajes diarios en transporte público.[^4]
- Antigüedad de la flota
La flota de autobuses urbanos y foráneos en México tiene una antigüedad promedio de 18.6 años, según la Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones (ANPACT).[^4]
- Horas perdidas
Los usuarios del transporte colectivo llegan a perder hasta 118 horas al año por el tráfico y la falta de alternativas eficientes.[^3]
El caso del Metro y la caída de pasajeros
La crisis no es solo discurso de congreso: el Sistema de Transporte Colectivo Metro de la Ciudad de México, la columna vertebral del transporte capitalino, ha sido descrito como un sistema "al borde del colapso", con una caída sostenida en su capacidad de atender la demanda.5 De acuerdo con operadores del sector, el Metro pasó de transportar cinco millones de pasajeros diarios a cuatro millones tras la pandemia, un cambio que alteró la matriz de movilidad de la ciudad y evidenció la pérdida de confianza de los usuarios en el sistema.6
A esa presión se suma la falta de certidumbre jurídica para los concesionarios: cambios unilaterales en contratos, cancelaciones y rotación constante de funcionarios desincentivan la inversión privada necesaria para renovar unidades y electrificar flotas, señalaron especialistas del sector durante el mismo ciclo de discusiones.6

Una crisis que se extiende a todo el país
El diagnóstico se repitió semanas después en el 35º Encuentro Nacional de Autoridades de Movilidad (ENAM), realizado en Campeche, donde autoridades estatales, especialistas y operadores coincidieron en que varios sistemas de transporte del país atraviesan una severa crisis financiera, algunos en riesgo de colapsar.4
El envejecimiento de las flotas, el incremento sostenido de los costos de operación, la caída en la rentabilidad de los servicios y la ausencia de mecanismos federales permanentes para planificar inversiones de largo plazo fueron identificados como los principales factores que amenazan la sostenibilidad de los sistemas urbanos y su capacidad de seguir movilizando a millones de personas cada día.4
México enfrenta un colapso en la movilidad que de no atenderse se verá recrudecido en la marginación social.
Diego Monraz Villaseñor, presidente de la AMAM













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