Cambiar un auto de combustión interna por uno eléctrico no reduce el tráfico ni resuelve los problemas estructurales de movilidad urbana, pero sí acelera el desgaste del pavimento por el mayor peso de sus baterías, advirtió Francisco de Anda Orellana, subsecretario de Movilidad de la Secretaría de Obra Pública (SOP) de Guanajuato, durante una mesa de trabajo de la Comisión de Movilidad y Seguridad Vial del Congreso del Estado.
Qué dijo el funcionario
En la mesa de trabajo, convocada para analizar dos iniciativas de reforma a la Ley de Movilidad impulsadas por el PAN, el PRD y la diputada Luz Itzel Mendo —que proponen instalar estaciones de carga gratuita para vehículos eléctricos en espacios públicos—, De Anda Orellana planteó que la sustitución de motorización no ataca la causa del problema vial.1
El funcionario reconoció que la dependencia no dispone de un estudio técnico específico sobre el impacto exacto que generan las unidades eléctricas en la cinta asfáltica, aunque insistió en que la relación entre peso y desgaste es un principio conocido de la ingeniería vial.1
"No tiene mayor incidencia que cambie un vehículo particular de motor por uno eléctrico, no tiene beneficio realmente a la ciudad", afirmó el subsecretario, quien añadió que el beneficio ambiental individual se diluye si se considera que buena parte de la energía eléctrica en México aún se genera con hidrocarburos.1
Pero es sabido que mientras más peso tiene un vehículo, más afecta al pavimento.
Francisco de Anda Orellana, subsecretario de Movilidad de Guanajuato
El peso extra, en cifras
De acuerdo con datos técnicos expuestos por el propio subsecretario, las baterías añaden cerca de 30% de peso extra a las unidades eléctricas frente a sus equivalentes de combustión.2
Un auto compacto convencional pesa alrededor de 1.5 toneladas, mientras que un modelo eléctrico de dimensiones similares llega a casi 2 toneladas; una camioneta tipo SUV, por su parte, pasa de 1.6 a 2.1 toneladas, un incremento que —según De Anda— provoca un impacto sobre el pavimento comparable al de vehículos pesados.2
Lo que hay que saber
- Peso adicional
Las baterías incrementan alrededor de 30% el peso de un vehículo eléctrico respecto a uno de combustión.
- Auto compacto
Pasa de 1.5 toneladas en versión de combustión a casi 2 toneladas en versión eléctrica.
- Camioneta SUV
Sube de 1.6 a 2.1 toneladas al electrificarse, según cifras del subsecretario.
- Sin estudio propio
La SOP de Guanajuato admitió no contar con un estudio técnico que cuantifique el impacto económico del desgaste en la red carretera estatal.

Respaldo en el Congreso
La postura del Ejecutivo estatal encontró eco entre los propios legisladores. La diputada de Movimiento Ciudadano Sandra Pedroza Orozco, presidenta de la comisión dictaminadora, respaldó las observaciones y subrayó que la electromovilidad particular tampoco reduce el número de autos en circulación.2
La legisladora pidió reorientar las reformas hacia el respeto de la jerarquía de movilidad, empezando por el peatón, en lugar de tratar al auto eléctrico como una solución integral al problema vial.2
Coincido totalmente en que el tema de los vehículos eléctricos es una alternativa, es otra opción, pero no es la solución.
Sandra Pedroza Orozco, diputada de Movimiento Ciudadano
Quién paga la infraestructura de carga
De Anda Orellana también fijó postura sobre el financiamiento de la infraestructura de recarga: se manifestó en contra de destinar recursos públicos a electrolineras particulares en vías o inmuebles de gobierno, y sostuvo que esa inversión corresponde al sector privado.1
El planteamiento choca con las iniciativas legislativas en discusión, que buscan justamente instalar puntos de carga gratuita en espacios públicos como parte de la reforma a la Ley de Movilidad.1

Ventas al alza, red de carga insuficiente
El debate ocurre en un contexto de crecimiento acelerado: según la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA), Guanajuato se ubica en el quinto lugar nacional en comercialización de vehículos eléctricos e híbridos, con repuntes de venta superiores al 70 por ciento.3
Ese crecimiento contrasta con un déficit de infraestructura de recarga: se estima que el estado necesita multiplicar hasta diez veces sus estaciones eléctricas, pasando de las aproximadamente 300 actuales a un rango de entre 2 mil y 3 mil puntos de carga para sostener la demanda.3
Datos previos ya habían mostrado la desigualdad territorial de esa red: solo 14 de los 46 municipios del estado cuentan con al menos una electrolinera, mientras que las ventas de híbridos y eléctricos crecieron 41 por ciento en el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.4













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