El transporte público mueve a más de 21 millones de personas cada día en México, pero la mayoría de los sistemas urbanos del país sigue operando sin información confiable sobre rutas, frecuencias y demanda, según un análisis publicado por la plataforma Ciudades y Transporte Sustentable, iniciativa de la Cooperación Alemana GIZ en México1. El documento sostiene que esa carencia de datos limita directamente la capacidad de gobiernos locales para diseñar rutas, asignar presupuesto y evaluar si el servicio realmente funciona para quienes lo usan a diario.
Un sistema mayoritariamente concesionado y sin información centralizada
De acuerdo con datos citados por GIZ con base en el INEGI, el 79% de la población mexicana vive en zonas urbanas, lo que presiona la demanda de servicios de movilidad eficientes, y el transporte público es utilizado por el 89% de quienes se desplazan en las ciudades del país1.
El análisis identifica una causa estructural del problema: el diseño y la gestión del transporte público ha sido tradicionalmente delegado a concesionarios privados, lo que ha derivado en un servicio ineficiente por la falta de estructuras institucionales capaces de planificar y gestionar el sistema2. Sin una autoridad que centralice información de rutas, horarios y demanda, los municipios operan con diagnósticos incompletos sobre su propia red de transporte.

El costo ambiental de no tener transporte público competitivo
El reporte vincula la debilidad del transporte público con el crecimiento del parque vehicular privado, que se triplicó entre 1990 y 2010 hasta alcanzar 20.8 millones de unidades, de acuerdo con cifras de ITDP y MUS citadas en el análisis2. Ese crecimiento ha convertido al autotransporte en el segundo mayor emisor de dióxido de carbono del país, con 34% de las emisiones totales, según datos de SEDATU y la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) de 2024.
Para GIZ, revertir esa tendencia exige que el transporte público sea una alternativa real de movilidad, y eso depende en buena medida de la capacidad de las autoridades para conocer y modelar la demanda con datos actualizados.
- Portales de datos abiertos sobre rutas y horarios
- Licitaciones electrónicas para la contratación de servicios de transporte
- Análisis de demanda para el diseño de rutas
- Métodos digitales de pago y sistemas de conducción segura
El caso del Estado de México: de la ausencia de datos al Rutómetro
El diagnóstico de GIZ no es solo teórico: la plataforma documentó un ejemplo concreto de cómo se traduce en la práctica. La movilidad urbana enfrenta un reto común en muchas ciudades de México: la ausencia de datos actualizados y centralizados en materia de transporte público, lo que limita la capacidad de las autoridades para planificar, coordinar y mejorar los servicios y afecta a millones de personas que dependen diariamente de rutas, horarios y conexiones confiables3.
A finales de noviembre de 2025, el Estado de México presentó un avance en ese frente con la digitalización de las rutas de transporte de la zona metropolitana del Valle de Toluca y el municipio de Jilotepec, junto con el lanzamiento de la aplicación móvil Rutómetro3. Detrás del anuncio hubo un trabajo técnico de 15 meses, entre 2024 y 2025, en el que se procesó, corrigió, validó y digitalizó la información de 622 rutas en Toluca y 63 rutas en Jilotepec.
Lo que hay que saber
- Alcance del proyecto
Se digitalizaron 622 rutas en el Valle de Toluca y 63 en Jilotepec, Estado de México.
- Tiempo de trabajo
El proceso de validación y digitalización de datos tomó 15 meses, entre 2024 y 2025.
- Herramienta resultante
La app móvil Rutómetro permite a autoridades y ciudadanía consultar información de transporte público.
- Impulso técnico
El proyecto forma parte de la cooperación entre México y Alemania a través de GIZ.

Qué falta para que los datos se traduzcan en mejor servicio
El análisis de GIZ enmarca la planeación informada como uno de los cuatro ejes de la digitalización del transporte público, junto con el gobierno digital, la gestión inteligente de flotas y la mejora de la experiencia de las personas usuarias4. La planeación informada se define como el diseño de servicios de transporte público adaptados a las necesidades de movilidad con ayuda de datos masivos y herramientas avanzadas de modelación.
El reto pendiente, según se desprende del propio diagnóstico, es que experiencias como la del Valle de Toluca dejen de ser casos aislados y se repliquen en otras zonas metropolitanas del país, donde la falta de un inventario confiable de rutas y frecuencias sigue siendo la principal barrera para cualquier rediseño del servicio, la fijación de tarifas o la evaluación real de su desempeño.












Comentarios