El transporte público en la zona metropolitana de Puebla circula a una velocidad promedio de apenas 23.4 kilómetros por hora, con trayectos que pueden tomar hasta 280 minutos y un promedio de 93 minutos por viaje, según un diagnóstico técnico de la Secretaría de Movilidad y Transporte (SMT) del estado que documenta saturación y duplicidad de rutas en varios corredores viales.
Un sistema que creció sin planeación
El diagnóstico de la SMT identificó que gran parte del sistema de transporte creció sin planeación acorde con la expansión urbana y el incremento poblacional de los últimos años, lo que provocó que algunas zonas concentren demasiadas unidades mientras otras permanecen con cobertura limitada o prácticamente inexistente.1
Esa saturación y duplicidad de rutas en diversos corredores viales ha derivado en congestionamiento, recorridos extensos, disminución en la velocidad de circulación y mayores tiempos de traslado para los usuarios del transporte colectivo.1
Lo que revela el diagnóstico de la SMT
- Velocidad promedio
El transporte público circula a 23.4 km/h en promedio en la zona metropolitana de Puebla.
- Tiempo de traslado
Los recorridos van de 21 hasta 280 minutos, con un promedio de 93 minutos por trayecto.
- Causa señalada
Saturación y duplicidad de rutas en corredores viales por crecimiento sin planeación.

Nuevas concesiones sin cambio de tarifa
Frente a ese panorama, el gobierno estatal lanzó una Convocatoria Específica de Interés Público para definir el número de concesiones que se otorgarán y los corredores donde operarán las nuevas rutas.1
La asignación de esas concesiones dependerá de factores técnicos como la demanda de usuarios, la cobertura territorial, la conectividad y la suficiencia vehicular, según explicó la dependencia estatal.1 La SMT aclaró además que el proceso no contempla incrementos a la tarifa del transporte público y que las nuevas concesiones se enfocarán únicamente en las modalidades urbana, suburbana y metropolitana.
El reordenamiento del padrón vehicular
En paralelo, la Secretaría de Movilidad y Transporte reportó ante el Congreso del Estado que se realizó una revista vehicular histórica en 22 sedes regionales, después de 12 años sin revisión físico-mecánica, atendiendo a 21 mil 780 unidades de transporte público y mercantil.2
De esas unidades, 16 mil 548 acreditaron el proceso, lo que benefició directamente al 70% de la población usuaria del transporte público, de acuerdo con la titular de la SMT, Silvia Tanús.2 También se aplicó un programa de reemplacamiento con la entrega de 12 mil 624 nuevas placas, tras más de una década sin llevarse a cabo.
La movilidad dejó de atenderse como un asunto administrativo para asumirse como una política pública estratégica.
Silvia Tanús, titular de la Secretaría de Movilidad y Transporte de Puebla
La velocidad como variable de seguridad: el caso del Periférico
La disputa entre velocidad y seguridad también se libra en el asfalto. En el Periférico Ecológico, una vialidad de 60.3 kilómetros con tres carriles por sentido que conecta Amozoc, Coronango, San Pedro Cholula, San Andrés Cholula y Cuautlancingo, las autoridades redujeron el límite de velocidad de 90 a 50 kilómetros por hora, pero únicamente en el carril de baja, por donde circulan las unidades de la Línea 4 de la RUTA.34
La medida busca garantizar un viaje seguro para los usuarios del transporte público, ya que en el resto de los carriles los automovilistas particulares pueden seguir circulando hasta a 90 km/h sin cometer infracción.5 La Línea 4, que corre por el Periférico desde Chachapa, en Amozoc, hasta el Parque Finsa, en Cuautlancingo, cuenta con 32 paraderos y fue creada, entre otros objetivos, para eliminar el servicio de taxis piratas que había surgido ante la falta de transporte formal en la zona.6

El fondo del problema: rutas fragmentadas
Especialistas urbanos coinciden en que el problema no se resuelve solo con reordenar concesiones o ajustar velocidades. El Colegio de Urbanistas y Diseñadores Ambientales del Estado de Puebla (CUDAEP) y la asociación AECO señalan que el transporte público en la ciudad es fragmentado y obsoleto, con rutas desactualizadas que no responden a la demanda actual de los ciudadanos.7
A eso se suma la falta de integración entre modos de transporte: autobuses, transporte colectivo, bicicletas y autos particulares funcionan de manera aislada, lo que dificulta traslados rápidos y seguros para quienes dependen del sistema.7














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